Según corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Moscú, Borey consideró que la visita no solo impulsó las relaciones de amistad entre ambos países, sino que también sentó bases concretas para nuevos proyectos conjuntos.
El experto señaló que el comercio entre la Unión Económica Euroasiática (UEEA) y Vietnam alcanzó 8,3 mil millones de dólares en 2025. Pese a que el Tratado de Libre Comercio entre ambas partes cumple una década de vigencia, su potencial aún no se ha aprovechado plenamente.
En particular, destacó la industria petroquímica, cuyo potencial considera todavía poco explotado. La cooperación entre Zarubezhneft y Petrovietnam se prolonga por más de 40 años, mientras que Rusvietpetro ha producido cerca de 40 millones de toneladas de petróleo, con ganancias superiores a tres mil millones de dólares.
A juicio de Borey, el siguiente paso es avanzar hacia la refinación. Gazprom Neft negocia una participación del 49% en la refinería Dung Quat, lo que permitiría conectar la extracción, la refinación y la comercialización de productos de mayor valor añadido.
La industria petroquímica requiere cadenas de suministro extensas, tecnologías complejas y grandes inversiones. Según Borey, las empresas conjuntas en este sector podrían generar productos de mayor valor añadido, crear empleos y generar productos competitivos.
Polímeros, plásticos y fibras sintéticas podrían producirse en Vietnam para abastecer el creciente mercado de la Asean. Al mismo tiempo, la producción nacional con tecnología rusa permitiría reducir la dependencia de las importaciones de productos petroquímicos.
Borey destacó asimismo algunas tecnologías rusas orientadas al ahorro energético y al procesamiento de petróleo pesado. Entre ellas figuran soluciones desarrolladas por el Instituto de Catálisis Boreskov, en Novosibirsk, y un catalizador a base de níquel desarrollado por la Universidad Federal de Kazán, que podría aumentar entre un 6-11 por ciento el rendimiento de petróleo sintético y mejorar su calidad.
El experto subrayó la necesidad de aprovechar pronto estas oportunidades, ya que Vietnam está impulsando el desarrollo de su industria petroquímica y Rusia podría competir por proyectos con empresas de China, Corea del Sur y Japón.
En este contexto, recomendó a las empresas rusas no esperar a que estén plenamente establecidos los marcos institucionales, priorizar las asociaciones y reforzar la integración de la investigación científica en los proyectos.
Borey consideró que Rusia debe construir asociaciones a largo plazo e integrar las cadenas de valor para que las empresas conjuntas con Vietnam se conviertan en modelos de cooperación entre tecnología, capital y conocimientos especializados rusos y socios asiáticos.