Hoy día los nexos Vietnam-Tailandia abarcan todos los ámbitos, en consonancia con la Asociación Estratégica Integral, firmada en mayo de 2025 y centrada en el área de la cooperación económica.
A fin de que esta se base en la complementariedad, las partes aspiran a que pronto el comercio bilateral pase de sus actuales 22.000 millones de dólares a 25.000 millones, de forma equilibrada y sostenible.
Bangkok es uno de los principales socios de Hanói dentro de la Asean y en el mundo, mientras Vietnam es el segundo más importante para Tailandia en la región. En materia de inversión, Tailandia ocupa el octavo lugar entre los mayores inversores extranjeros en Vietnam, con más de 15 mil millones de dólares distribuidos en cerca de 800 proyectos.
En un contexto mundial marcado por numerosos desafíos geopolíticos y económicos, la colaboración bilateral ha mantenido su dinamismo. Como miembros de la Asean, los dos países desempeñan un papel activo en la promoción del desarrollo económico regional y han colaborado estrechamente para fortalecer la resiliencia y la capacidad de respuesta frente a los impactos extrarregionales.
La cooperación económica bilateral ha crecido apreciablemente en los últimos años. Gracias a su complementariedad, las respectivas comunidades empresariales avanzan hacia la construcción de cadenas conjuntas de valor en el sudeste asiático.
Como eslabones importantes de las cadenas de suministro regionales y mundiales, las dos naciones pueden elevar su cooperación del intercambio de mercancías a la producción, el procesamiento, la distribución y la construcción conjunta de marcas.
Partiendo de sus ventajas complementarias en agricultura, alimentación, bienes de consumo, comercio minorista, energía, turismo y servicios, ambas partes pueden profundizar la interconexión en la producción, el comercio electrónico, los estándares verdes y la trazabilidad de productos, a fin de generar nuevos productos, cadenas de suministro y valores añadidos con sello Asean.
Con el objetivo de formar un espacio económico complementario, los dirigentes de ambos países coinciden en la necesidad de impulsar tres conectividades: producción, infraestructura y transformación.
Ese eslabonamiento les permitirán ir más allá de las relaciones de mercado convencionales y configurar un sistema complementario dentro de la red de producción, servicios y crecimiento emergente de la Asean.
El mundo está entrando en un profundo ciclo de reestructuración. Las cadenas de suministro se están reorganizando, mientras la tecnología digital, la inteligencia artificial, la transición verde, la economía circular y la seguridad energética están redefiniendo las ventajas competitivas de cada país.
Según los expertos, en este contexto Vietnam y Tailandia deben trascender la tradicional lógica de la cooperación y construir un espacio económico en el que no compitan o actúen de forma aislada, sino que eleven su posición en la cadena de valor de la Asean, refuercen la capacidad de autosuficiencia regional y favorezcan el crecimiento sostenible de la región.
Tanto Tailandia como Vietnam están impulsando reformas económicas orientadas a ensamblar nuevos motores de crecimiento a través de sectores de alta tecnología como los semiconductores, los vehículos eléctricos, la economía digital, la industria alimentaria y la agricultura inteligente, la economía de la salud y la energía limpia.
También es alto el potencial de cooperación en economía verde, energías renovables, transformación digital, ciencia, tecnología, innovación, agricultura de alta tecnología, conectividad en infraestructuras de transporte y logística. De igual modo, pueden aprovechar los corredores económicos de la subregión del Mekong, en particular el corredor económico Este-Oeste, facilitando la circulación de bienes y servicios tanto entre ambos países como en la región.
Con esas fortalezas y un amplio potencial de cooperación, Vietnam y Tailandia están implementando el Programa de Acción 2025-2030 para concretar sus orientaciones estratégicas de cooperación, y pronto firmarán el Programa de Acción para la implementación de la Asociación Estratégica Integral en el período 2026-2031.
Ante exigencias cada vez mayores en cuanto a visión, calidad y eficacia sustantiva, ambos países están reforzando la cooperación en diversos ámbitos, especialmente en economía, comercio e inversión, con el propósito fin de llevar la Asociación Estratégica Integral a un plano superior.