En la isla de Borneo, donde se encuentran extensos bosques tropicales primarios y numerosas especies protegidas, los incendios continúan extendiéndose. El Gobierno indonesio informó que más de 100 mil hectáreas fueron arrasadas por el fuego durante los primeros seis meses del año.
Sin embargo, un análisis independiente de la plataforma de cartografía digital Nusantara Atlas situó la superficie afectada hasta finales de julio en más de 285 mil hectáreas, equivalente a más de cuatro veces el área de Yakarta.
Ante esta situación, Indonesia recurre cada vez más a la siembra de nubes, una técnica que consiste en introducir sustancias como yoduro de plata, sal u otras partículas en nubes existentes para estimular las precipitaciones. Su utilización como herramienta para combatir directamente los incendios forestales es poco habitual.
Safillah Anggie Wahyuni, meteoróloga de la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG), explicó que la modificación artificial del tiempo no crea nubes, sino que aprovecha aquellas que ya tienen capacidad para producir lluvia.
Según la BMKG, Indonesia realizó 252 operaciones de siembra de nubes entre 2021 y agosto de 2026, frente a 85 durante toda la década anterior. Aunque la mayoría estuvo destinada a combatir inundaciones, esta técnica se utiliza cada vez más para apagar incendios o humedecer zonas de turberas, especialmente vulnerables al fuego.
Indonesia empleó por primera vez esta técnica en 1977 para aumentar las reservas de un embalse. Actualmente, el Gobierno mantiene decenas de helicópteros y aviones de ala fija preparados para participar en operaciones de siembra de nubes en distintas zonas del país.
Budi Harsoyo, director de modificación del tiempo de la BMKG, reconoció que la técnica constituye únicamente una medida de mitigación y no una solución a largo plazo, aunque aseguró que hasta ahora no existen pruebas de que provoque efectos perjudiciales.
Además de la siembra de nubes, Indonesia está rehidratando zonas de turberas, utilizando satélites para detectar focos de incendios y reforzando las patrullas terrestres.
La temporada de incendios de este año se ha agravado por un fuerte episodio de El Niño, fenómeno climático natural que altera los patrones mundiales de viento, presión y precipitaciones y suele generar condiciones más secas en Indonesia. Durante los primeros seis meses de 2026, la superficie quemada ya superó el total registrado en 2023, el año más reciente en que se produjo un episodio de El Niño.
La organización ambiental 350.org advirtió que el cambio climático está agravando esta tendencia, al coincidir El Niño con temperaturas medias mundiales cada vez más elevadas, lo que incide en el aumento de la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos.