Un año de récords
Uno de los resultados más impresionantes de 2025 fue el desempeño del comercio exterior, cuyo valor superó los 900 mil millones de dólares, una cifra que coloca a Vietnam entre las 25 naciones con mayor volumen de transacciones comerciales. De este total, las exportaciones superaron los 470 mil millones de dólares, un aumento interanual del 16 por ciento y muy por encima del 12 por ciento planeado.
Cabe destacar que por décimo año consecutivo hubo superávit comercial, esta vez con un nivel récord de más de 20 mil millones de dólares, lo que contribuyó de manera significativa a garantizar una fuente estable de divisas, reducir la presión sobre el tipo de cambio y aumentar las reservas internacionales del país. Este logro fue aún más significativo porque se alcanzó en un contexto en que el comercio mundial se vio empañado por los aranceles recíprocos impuestos por Estados Unidos.
Las inversiones también registraron señales positivas al ponerse en marcha e inaugurarse 564 obras y proyectos en todo el país, respaldados por un capital superior a los 197 mil millones de dólares, de los cuales más de 50 mil millones fueron cubiertos por el presupuesto estatal, lo que representó el 25,4 por ciento y generó un fuerte efecto multiplicador en la economía.
En cuanto a las infraestructuras de transporte se completaron mil 491 km de autopistas, 456 de carreteras nacionales y 251 de carreteras costeras. En el período 2021-2025 la red vial nacional se amplió con tres 345 km de autopistas principales, 458 de intercambiadores y vías de acceso y mil 711 de carreteras costeras, un avance estratégico que no solo acelera el crecimiento a corto plazo, sino también configura el espacio de desarrollo económico para las próximas décadas.
La recaudación presupuestaria pasaron de 77 mil millones de dólares, 25 por ciento por encima de la estimación anual. Los ingresos se volvieron más estables y sostenibles al provenir principalmente de las actividades productivas y comerciales. Mientras, el Gobierno continuó destinando importantes gastos fiscales a la exención, reducción y prórroga de impuestos para apoyar a la población y las empresas.
Tras 10 años, el mercado bursátil vietnamita subió de categoría: pasó de ser un mercado fronterizo a uno emergente, lo cual contribuye a abrir una etapa de desarrollo del mercado de capitales, atraer flujos de inversión internacional y elevar su posición en la región. Según las previsiones, tras esta reclasificación el mercado bursátil vietnamita podría atraer decenas de miles de millones de dólares e incrementar la liquidez y propiciar una revalorización favorable de las empresas.
El experto Can Van Luc, miembro del Consejo Asesor Nacional de Políticas Financieras y Monetarias, señaló que este es un paso clave ayudar a que los bancos no tengan que ser los únicos que financien la economía.
Aun así, subrayó la importancia de dinamizar el mercado de capitales para para que en el futuro pueda cubrir alrededor de 25-27 por ciento de las necesidades de dinero del país.
En 2025 Vietnam continuó siendo un destino atractivo para los flujos de inversión global, con un total de inversión extranjera directa registrada de aproximadamente 42-45 mil millones de dólares, la más alta hasta la fecha. El capital ejecutado se estimó en 23-25 mil millones de dólares, lo que refleja la confianza de los inversores extranjeros en el entorno empresarial y en las perspectivas a largo plazo del país. La alta proporción de capital efectivamente desembolsado, junto con la presencia de “águilas tecnológicas” como NVIDIA, Microsoft, Google, Samsung, Foxconn e Intel, demuestraque el compromiso de los inversores con Vietnam es serio.
En alusión a los principales hechos del panorama económico nacional en 2025, el viceministro de Finanzas Do Thanh Trung destacó que se lograron e incluso sobrecumplieron las 15 metas estipuladas en el plan de desarrollo socioeconómico. En concreto, el ritmo de crecimiento económico superó el objetivo mínimo del ocho por ciento; el Índice de Precios al Consumidor se mantuvo por debajo del cuatro por ciento, mejor que la cota planteada por la Asamblea Nacional; y el tamaño de la economía excedió los 500 mil millones de dólares. Especialmente, la renta promedia per cápita rondó los cinco mil dólares, 1,4 veces más que al inicio del mandato, gracias a lo cual Vietnam ingresó en la fila de países de ingresos medianos altos.
Ingenio y creatividad en el trabajo regulatorio
Entre los titulares noticiosos sobre la vida económica de Vietnam en 2025 prevalecieron las expresiones “crecimiento de al menos ocho por ciento”, meta del año ajustada al alza frente a la original, y “crecimiento de dos dígitos”, el deseado fruto para el futuro próximo. La expansión mínima se elevó al ocho por ciento para propiciar que el Producto Interno Bruto (PIB) llegara a más de 500 mil millones de dólares, y el PIB per cápita a más de cinco mil, lo cual serviría de base para un crecimiento meteórico de dos dígitos. Los economistas calificaron esa gran transición como “el arte de la gobernanza ”.
Como es usual, la Asamblea Nacional avaló en el octavo período de sesiones de su XV legislatura (entre octubre y noviembre de 2024) una resolución enfocada en el desarrollo socioeconómico para 2025, en la que se planteó un aumento del 6,5-7,0 por ciento con miras a que el PIB creciera 7,5 por ciento y que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subiera a un ritmo promedio del 4,5.
Sin embargo, el Gobierno sometió a la consideración del máximo órgano legislativo una revisión de las metas de crecimiento para ajustarlo a la práctica Específicamente, fijó en 8,0 por ciento el incremento mínimo del PIB y a 4,5-5,0 el rango del IPC. La propuesta recibió luz verde y alimentó la expectativa de los diputados de que a partir de 2026 se registre un crecimiento sostenido de al menos un 10 por ciento.
La viabilidad de esas cifras, no obstante, fue cuestionada cuando Estados Unidos impuso un arancel recíproco de 46 por ciento sobre las importaciones vietnamitas. Según el experto Tran Dinh Thien, exdirector del Instituto de Economía de Vietnam, la opinión mayoritaria fue que la administración nacional debía considerar una opción más segura: situar la meta entre el siete y el ocho por ciento en lugar de clavarla en el umbral mínimo del ocho.
La cautela estaba justificada, considerando limitaciones de la economía, como la modesta recuperación de la demanda de consumo, los riesgos en el mercado de bienes raíces o el desequilibrio en la estructura del mercado financiero. Pese a tales circunstancias, el Gobierno se mostró psicológicamente preparado para afrontar los pros y contras entrelazados del acontecer nacional e internacional, y decidió persistir en el objetivo original con su máximo empeño.
Entre los esfuerzos realizados, destacó el despliegue dinámico de resoluciones primordiales del Buró Político del Comité Central del Partido que repercutieron en todo el sistema de instituciones, disolviendo los “nudos gordianos”, agilizando la transformación del sector privado en el “propulsor más importante” de la economía, propiciando apreciables avances científico-tecnológicos, e impulsando la integración internacional en la nueva coyuntura. Paralelamente se procuró tomar la delantera y perseverar en negociar las políticas arancelarias con Estados Unidos, en aras de evitar la carga fiscal para las empresas y preservar la competitividad de las exportaciones en comparación con las tasas tributarias de otras economías. Gracias al impacto combinado de esos factores, la economía nacional vivió un año de resiliente recuperación y se alistó para entrar en la órbita del alto crecimiento.
La confluencia del pensamiento estratégico visionario del Partido y el ingenio del Gobierno en el trabajo regulatorio, junto con el respaldo del empresariado y la ciudadanía, es la piedra angular para la fuerza de la economía vietnamita en la flamante era.
Los desenlaces en 2025 constituyen una prueba de la resistencia de la economía vietnamita y la capacidad de gestionar la macroeconomía en presencia de los persistentes “vientos en contra”.