Según el experto, la Asamblea Nacional (Parlamento) de la XV Legislatura ha mostrado una alta intensidad de trabajo y una rápida respuesta política ante las exigencias de la realidad. No obstante, en la nueva etapa de desarrollo, las actividades de los órganos representativos deben seguir fortaleciéndose de manera más sólida, profunda y efectiva.
Durante el actual mandato, el Parlamento ha celebrado numerosas sesiones ordinarias y extraordinarias para abordar simultáneamente cuestiones relacionadas con la elaboración de leyes, la organización del aparato estatal, el desarrollo socioeconómico y el perfeccionamiento institucional. En el décimo período de sesiones, la Asamblea Nacional aprobó 51 leyes y ocho resoluciones, lo que demuestra una fuerte determinación para completar el marco jurídico de la nueva etapa de desarrollo.
De acuerdo con Le Van Tranh, además del aumento en el número de documentos aprobados, la calidad de las decisiones sobre los asuntos importantes del país también se ha mejorado gradualmente.
El Parlamento no solo ha promulgado más leyes, sino que también ha abordado cuestiones complejas con amplio alcance e impacto significativo.
Asimismo, las actividades de los Consejos Populares han mostrado avances al concretar oportunamente las directrices y políticas en resoluciones adecuadas a las condiciones de cada localidad, al tiempo que refuerzan la supervisión y la responsabilidad de rendición de cuentas.
El especialista subrayó que la eficacia de la actividad parlamentaria no debe medirse únicamente por el número de documentos emitidos, sino también por el impacto real de las políticas en la vida de la población y en las actividades de las empresas.
Sin embargo, señaló que aún existen aspectos que requieren mejoras, como garantizar una mayor estabilidad, previsibilidad y viabilidad de algunos textos legales, así como fortalecer el seguimiento de la implementación de las recomendaciones derivadas de las actividades de supervisión.
Según Van Tranh, los futuros diputados deben cumplir varios requisitos básicos: contar con firmeza política, buen pensamiento institucional y capacidad para convertir las orientaciones en leyes y políticas viables; mejorar la calidad de la supervisión y dar seguimiento efectivo a los compromisos asumidos; mantener una estrecha relación con los ciudadanos para comprender las dificultades de la población y de las empresas; y poseer una visión de integración internacional capaz de adaptarse a nuevos desafíos como la economía digital, la inteligencia artificial y la seguridad de los datos.
Para los Consejos Populares, añadió, la prioridad consiste en elevar la calidad de la toma de decisiones en las políticas locales y reforzar la supervisión en ámbitos como la inversión pública, la gestión de tierras, el presupuesto, la reforma administrativa y la rendición de cuentas del aparato estatal.
Además de las funciones legislativas y de supervisión en el ámbito nacional, Le Van Tranh destacó la necesidad de elevar la cooperación interparlamentaria a un nuevo nivel para que se convierta en un canal que contribuya directamente al desarrollo del país.
En el futuro, señaló, esta cooperación debe profundizarse y vincularse estrechamente con las prioridades de desarrollo, como el perfeccionamiento institucional, el comercio y la inversión, la transformación digital y ecológica, la seguridad energética y la formación de recursos humanos de alta calidad.
Según el experto, la diplomacia parlamentaria será más efectiva cuando permita a Vietnam aprender experiencias legislativas internacionales, movilizar recursos y fortalecer su voz en los foros multilaterales.