Así lo valoró Fán Jīn É, profesora de la Academia China de Ciencias Sociales, investigadora del Instituto de Estudios del Marxismo de dicha Academia y directora honoraria del Centro de Estudios de Vietnam de la Academia de Ciencias Sociales de Guangxi, en un artículo titulado “El éxito de China y Vietnam como prueba de la superioridad del sistema socialista”, publicado en la revista Estudios del Sudeste Asiático.
Según el texto, Vietnam y China son los países con más influencia internacional entre los cinco países socialistas que existen en la actualidad. Cuando la Unión Soviética y las demás naciones del bloque socialista europeo colapsaron en la década de 1990, el movimiento socialista mundial cayó en crisis, pero Vietnam y China perseveraron en el marxismo y el socialismo.
En 40 años de Renovación, reforma y apertura, Vietnam y China han logrado avances extraordinarios, lo que pone de manifiesto la superioridad del sistema socialista y la vigencia histórica del marxismo, aseveró.
La economía de mercado con orientación socialista es la combinación de las ventajas del socialismo y las fortalezas de la economía de mercado
Según la profesora, una característica clave de la economía de mercado con orientación socialista en Vietnam es el desarrollo armónico e integrado de lo económico y lo social. Cada política económica debe girar en torno al objetivo del desarrollo social y cada política social debe impulsar el desarrollo económico con el propósito de construir una sociedad sana y sostenible.
En mayo de 2025 Vietnam promulgó la Resolución Nº 68, que reafirma al sector privado como uno de los motores más importantes de la economía nacional, con el objetivo de movilizar todos los recursos en función del crecimiento económico. Al cabo de casi 40 años de Renovación, la economía vietnamita ha mantenido un alto ritmo de crecimiento y ya es la cuarta mayor del Sudeste Asiático y una de las más dinámicas de la región, apuntó.
En 2025, el producto interior bruto (PIB) de Vietnam superó el ocho por ciento, mientras que la media del período 2011-2025 fue del 6,3 por ciento. El tamaño de la economía pasó de 346 mil millones de dólares en 2020 a 510 mil millones en 2025, situándose en el puesto 32 a nivel mundial. El PIB per cápita ya roza los cinco mil dólares, por lo que Vietnam ha pasado de ser un país pobre y atrasado, con un PIB per cápita inferior a 100 dólares en los inicios de la renovación en 1986, a convertirse en un país de renta media alta. La nación indochina se ha consolidado como un punto destacado del crecimiento económico mundial, especialmente en la atracción de inversión extranjera y el desarrollo de una economía abierta, afirmó Pān Jīn É.
Apuntó que China, desde el inicio de la reforma y apertura, ha impulsado de manera continua las reformas económicas, catalizando su desarrollo y perfeccionando el socialismo con características propias.
Desde la perspectiva de la reforma económica, China ha eliminado las ataduras de la economía planificada y ha ido perfeccionando gradualmente la economía de mercado socialista. Junto con la reforma de las empresas estatales, China también ha fomentado, apoyado y orientado el desarrollo de los sectores económicos no estatales.
La economía privada aporta el 50 por ciento a las arcas del Estado, el 60 por ciento del PIB, el 70 por ciento de los logros en innovación científico-tecnológica, el 80 por ciento del empleo urbano y el 90 por ciento de las empresas, por lo que se ha convertido en una fuerza clave para promover el crecimiento económico, argumentó.
Opinó que el sistema de economía de mercado con orientación socialista en Vietnam y la economía de mercado socialista en China representan la combinación de las ventajas del socialismo con las fortalezas de la economía de mercado. El Estado corrige las deficiencias del mercado mediante medidas de control macroeconómico, garantizando un funcionamiento y un desarrollo estables y sostenibles de la economía.
El socialismo siempre antepone los intereses del pueblo
Según el artículo, Vietnam ha obtenido notables resultados en los ámbitos del bienestar social, la educación y la salud. La tasa de pobreza multidimensional bajó del 4,4 por ciento en 2021 al 1,3 por ciento en 2025. Vietnam ha acelerado la ejecución de proyectos de inversión con la construcción de un millón de viviendas sociales y la creación de un fondo nacional de vivienda. El número de beneficiarios de las políticas sociales fue de 3,5 millones en 2025, de los cuales las personas mayores representaron el 55 por ciento.
Vietnam ha impulsado el desarrollo educativo y la mejora del nivel intelectual de la población. En 2025, la tasa de alfabetización superó el 95 por ciento, una de las más altas del mundo. Desde septiembre de 2025 el país aplica la gratuidad total de las matrículas desde la educación preescolar hasta la secundaria superior.
También ha universalizado el seguro médico, perfeccionando el sistema sanitario y mejorando la salud de la población. El sistema de salud y el seguro médico han experimentado avances positivos y una mejora constante en la calidad. La cobertura del seguro médico aumentó del 90,9 por ciento en 2020 al 95,2 por ciento en 2025. La esperanza de vida media y los indicadores de salud de la población han mejorado.
La experiencia en Vietnam y China demuestra que el sistema socialista prioriza los intereses del pueblo, aborda los problemas fundamentales de la vida de la población, distribuye eficazmente los recursos, reduce la brecha entre ricos y pobres y aumenta el bienestar social, garantizando así el desarrollo integral de los ciudadanos.
La profesora Pān Jīn É
Según la profesora, el XIV Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam se ha definido como el inicio de una nueva era: la era del engrandecimiento de la nación. Para los próximos cinco años, los objetivos son los siguientes: un índice de desarrollo humano de alrededor de 0,78; una esperanza de vida media de 75,5 años; una proporción de trabajadores agrícolas inferior al 20 por ciento del total de la fuerza laboral; una proporción de trabajadores con formación, títulos o certificados de entre el 35 por ciento y el 40 por ciento; una reducción anual de la tasa de pobreza de entre el 1,0 por ciento y el 1,5 por ciento; y que, hacia mediados de siglo, Vietnam sea un país desarrollado de altos ingresos. De esta manera, se cumpliría el anhelo del presidente Ho Chi Minh de que “Vietnam esté a la par de las grandes potencias de los cinco continentes”.
Por su parte, China considera la lucha contra la pobreza como una tarea prioritaria para garantizar la prosperidad de su población, y para ello está llevando a cabo una serie de políticas de apoyo a los sectores productivos, la educación y la atención sanitaria, con el objetivo de sentar las bases de la prosperidad compartida.
Según el Libro Blanco La práctica de China en la reducción de la pobreza, el país ha invertido más de 575 mil millones de dólares en la erradicación de la pobreza, lo que ha permitido que casi 100 millones de habitantes de zonas rurales salgan de ella. En materia de salud y educación, China también ha logrado resultados positivos: en 2024, la tasa de participación en el seguro médico fue del 95 por ciento y la esperanza de vida alcanzó los 79 años. La tasa de escolarización en educación preescolar alcanzó el 92 por ciento, en primaria y secundaria básica el 95 por ciento, en secundaria superior el 92 por ciento, y en educación superior el 60,8 por ciento.
La experiencia de Vietnam y China demuestra que el sistema socialista pone los intereses del pueblo por encima de todo, se centra en resolver los problemas fundamentales de la vida de la población, distribuye eficazmente los recursos, reduce la brecha entre ricos y pobres y aumenta el bienestar social, garantizando así el desarrollo integral de los ciudadanos.
En conclusión, la académica afirmó que, en el proceso de construcción del socialismo en Vietnam y China, sus Partidos Comunistas se han mantenido firmes en los principios básicos del marxismo y del socialismo científico, demostrando plenamente la superioridad del sistema socialista y alcanzando logros de gran envergadura.