Cerámica de Tay Ninh: Despertar la belleza de las vetas de tierra dormida

Bajo el sol que abrasa la provincia vietnamita de Tay Ninh se percibe una fuerza vital brotando de la tierra. En la aldea de Thanh Tan, comuna de Tan Bien, se elaboran cada año millones de cuencos de barro destinados a la recogida de látex en los extensos campos de caucho, pero que también componen un hermoso cuadro de trabajo humano.

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Especialmente por estos días llama la atención el rojo intenso de la tierra y el tono amarillo parduzco de los lotes de cerámica expuestos al sol.
Los alfareros dicen ser “artistas descalzos”. Sin bocetos sofisticados, solo cuentan con sus manos curtidas, un torno antiguo y vetas de arcilla cuidadosamente seleccionadas.
Los alfareros dicen ser “artistas descalzos”. Sin bocetos sofisticados, solo cuentan con sus manos curtidas, un torno antiguo y vetas de arcilla cuidadosamente seleccionadas.
Tierra, agua y fuerza humana se fusionan para dar forma a las vasijas.
Tierra, agua y fuerza humana se fusionan para dar forma a las vasijas.
Decenas de miles de cuencos yacen a la espera de su última “prueba de fuego”.
Decenas de miles de cuencos yacen a la espera de su última “prueba de fuego”.
Visto desde lo alto, el patio de secado es una obra de arte de llamativos contrastes cromáticos.
Visto desde lo alto, el patio de secado es una obra de arte de llamativos contrastes cromáticos.
El sol, “fuego del cielo”, ayuda a secar los cuencos, pero también pone a prueba la resistencia de los trabajadores.
El sol, “fuego del cielo”, ayuda a secar los cuencos, pero también pone a prueba la resistencia de los trabajadores.
La impactante composición gráfica de los patios.
La impactante composición gráfica de los patios.
El sencillo sombrero cónico protege del sol a los trabajadores.
El sencillo sombrero cónico protege del sol a los trabajadores.
Una particularidad del oficio es “vigilar el clima”, pues los alfareros deben comprobar constantemente el grado de secado de la cerámica bajo el sol intenso.
Una particularidad del oficio es “vigilar el clima”, pues los alfareros deben comprobar constantemente el grado de secado de la cerámica bajo el sol intenso.
El fuego del horno de Thanh Tan sigue ardiendo, y los cuencos de barro cocido prosiguen hacia las plantaciones, donde son esenciales para recolectar el látex de caucho, esa suerte de “oro blanco” que enriquece a la tierra natal.
El fuego del horno de Thanh Tan sigue ardiendo, y los cuencos de barro cocido prosiguen hacia las plantaciones, donde son esenciales para recolectar el látex de caucho, esa suerte de “oro blanco” que enriquece a la tierra natal.
Foto: VOV
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