Portadora de deseos de paz, cosecha abundante y vida cómoda y feliz, la festividad comenzó con rituales tradicionales en el campo de la aldea, seguidos del levantamiento del árbol “Neu”, o poste del Año Nuevo Lunar, un símbolo espiritual considerado capaz de disipar los malos espíritus y traer bendiciones a la familia.
A continuación, tuvieron lugar diversas actividades culturales y deportivas, como un concurso de plantación de arroz, juegos folclóricos y la siembra de la planta medicinal bong nuoc (Impatiens balsamina L.).
Iniciativas como estas contribuyen a conservar los valores culturales inmateriales de una festividad de larga data -compartida por la etnia Tay en Nghia Do-, a satisfacer la necesidad de disfrute cultural de los lugareños y turistas, y a inculcar en los jóvenes los valores nacionales y patrióticos.
Además, promueven la conservación del acervo cultural asociada al desarrollo socioeconómico y publicitaron el potencial turístico de la localidad.