Según el historiador Philippe Le Failler, del Instituto Francés de Estudios del Extremo Oriente (EFEO), este sitio no sólo representa un vestigio de la educación confuciana, sino también el aprecio de los vietnamitas por el conocimiento y el talento, transmitido de generación en generación.
En una entrevista concedida a la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Francia con motivo del 950 aniversario de la fundación del Templo de la Literatura (1076-2026), Le Failler explicó que los templos Van Mieu dedicados a Confucio estuvieron presentes en las capitales provinciales de todo el país. Entre ellos, el de Thang Long (nombre antiguo de Hanói) ocupaba un lugar destacado por su ubicación en el centro del poder feudal, cuando la ciudad era la capital.
Su particularidad radicaba en combinar dos funciones: rendir culto a Confucio y albergar Quoc Tu Giam, considerada la primera institución de educación superior de Vietnam. Esta doble dimensión cultural, religiosa y educativa le confirió un carácter singular.
Para el historiador, su valor no reside únicamente en su antigüedad, cercana a los mil años, sino también en la perseverancia con que los habitantes de Hanoi lo han conservado. Pese a períodos de abandono y deterioro, el conjunto fue restaurado en distintas ocasiones para preservar su fisonomía original.
Incluso después de que Thang Long dejara de ser la capital en el siglo XIX, el recinto siguió recibiendo cuidados y restauraciones, entre ellas la construcción del pabellón Khue Van Cac (El Pabellón de Constelación). Durante el período colonial francés continuaron las labores de conservación y el sitio se convirtió gradualmente en un destino turístico. Asimismo, tras la pérdida de la función histórica de la educación confuciana y los daños sufridos durante los enfrentamientos de 1946, las autoridades y la población procuraron protegerlo.
Esta continuidad demuestra, según Le Failler, que el significado simbólico del conjunto ha trascendido sus funciones originales y refleja el profundo vínculo de los habitantes de Hanoi con la historia de su ciudad. Actualmente, es uno de los sitios patrimoniales más visitados de la capital.
Al referirse a las 82 estelas de los doctores, inscritas por la Unesco en el Registro Memoria del Mundo, el historiador destacó su excepcional valor documental para estudiar la educación, los exámenes imperiales y la organización del Estado vietnamita durante la época feudal.
Cada estela conmemora una convocatoria de exámenes y refleja la continuidad de la administración estatal y la influencia del confucianismo, tradición que vinculaba la educación, la selección de talentos por sus capacidades y los principios de gobierno. No obstante, el conjunto conservado no incluye los exámenes celebrados durante la dinastía Mac (1527-1677)
Las inscripciones evidencian la estrecha relación entre conocimiento y poder en la antigua sociedad vietnamita. Los nombres grabados corresponden a destacados funcionarios, figuras históricas y autores de reconocido talento. Por ello, las estelas constituyen una fuente fundamental para investigar la selección de talentos, el papel de la élite intelectual y la evolución del sistema educativo durante varios siglos.
Le Failler, que ha participado en proyectos de investigación y promoción del patrimonio del Templo de la Literatura, también destacó la contribución de las tecnologías modernas a su conservación y difusión. Los métodos tradicionales y las nuevas herramientas permiten estudiar la arquitectura, conocer las técnicas constructivas antiguas y determinar las mejores condiciones para preservar los monumentos.
La digitalización facilita el acceso a archivos, planos y fotografías del conjunto, mientras que el escaneo tridimensional permite registrar tanto todo el recinto como los detalles de las estelas. Estas tecnologías agilizan y hacen más precisas las investigaciones, además de facilitar la creación de modelos 3D, documentales y exposiciones que acercan la historia al público.
Sobre los valores que deben transmitirse a las nuevas generaciones en el 950 aniversario del Templo de la Literatura, el historiador destacó la continuidad del vínculo entre tradición y vida moderna. Desde la infancia, muchos habitantes de Hanoi visitan el recinto con sus profesores; más adelante regresan para ofrecer incienso ante la estatua del maestro Chu Van An y desear éxito en los exámenes. Quienes obtienen buenos resultados académicos también vuelven para recibir sus diplomas.
A juicio de Le Failler, estas prácticas reflejan la evolución del significado del monumento: de santuario dedicado a Confucio y sede de la primera institución de educación superior del país, ha pasado a ser también un espacio asociado a las aspiraciones de aprendizaje y al reconocimiento de los logros académicos.
Esta continuidad explica su vigencia a lo largo del tiempo. Aunque la sociedad y el sistema educativo han cambiado profundamente, el respeto por la educación, la valoración del talento y el reconocimiento del mérito académico siguen ocupando un lugar especial en la vida de los vietnamitas y constituyen valores que deben transmitirse a las nuevas generaciones.