La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha suscitado preocupación por el aumento de la inflación y su posible impacto negativo en el crecimiento económico mundial. La tensión y la inestabilidad prolongadas podrían provocar interrupciones en la cadena de suministro y desencadenar crisis, lo que ensombrecería aún más las perspectivas económicas.