Una bomba remanente de la guerra, de 226 kilogramos, fue desactivada de forma segura por el mando militar y zapadores de la provincia central de Nghe An, el 8 de abril.
Tailandia se comprometió a fortalecer la cooperación con la Agencia Internacional de Energía (AIE) en todos los ámbitos, como parte de sus esfuerzos para reforzar la seguridad energética y hacer frente a la crisis energética mundial.