El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) prevé que Filipinas importará alrededor de 5,7 millones de toneladas de arroz en 2026 para compensar la disminución de la oferta nacional, debido a la presión que ejerce el aumento de los costos de los insumos, la reducción de las áreas de cultivo y el riesgo de escasez de agua sobre la producción arrocera.